Ecuatorianos estudian en España para transformar el futuro
En los últimos años, cada vez más jóvenes ecuatorianos que destacan en ámbitos académicos y profesionales internacionales comparten un rasgo común: su formación en el exterior. Esta tendencia confirma que Ecuador cuenta con talento altamente competitivo, capaz de integrarse a los principales circuitos educativos y laborales del mundo.
En este contexto, una alternativa académica comienza a ganar espacio en el país: el acceso a universidades públicas de España mediante un modelo que permite estudiar con subvenciones de hasta el 94%. A través de este sistema, estudiantes ecuatorianos pueden formarse en universidades ubicadas dentro del top 200 mundial, con costos que oscilan entre 400 y 1.000 dólares por semestre.
Esta opción es impulsada por ESPERON, entidad fundada por los ecuatorianos Jorge y Andrés Bravo, y actualmente la única colaboradora activa de la UNED ASISS en Ecuador, organismo oficial del Estado español encargado de la admisión a universidades públicas, conforme al Real Decreto 534/2024.
En los últimos tres años, 250 estudiantes ecuatorianos se han preparado con este modelo para ingresar a universidades españolas; solo en 2025, la cifra alcanza los 90. Los resultados muestran una alta inserción laboral: el 90% de los graduados accede a empleo en su primer año y el 93% de los alumni trabaja actualmente en Europa en áreas afines a su formación.
Casos reales
Uno de los casos emblemáticos es el de Andrés Bravo, fundador de ESPERON, quien tras estudiar un doble grado en Derecho y Relaciones Internacionales y varios másteres en España, hoy forma parte del Programa Pro Abogacía Internacional de Cuatrecasas, uno de los despachos más grandes de Europa, con apenas tres plazas anuales a nivel mundial.
Otro ejemplo es Ornella Sáenz, ecuatoriana graduada en Business Analytics, quien inició su trayectora profesional en KPMG y Deloitte, actualmente trabaja en Ernst & Young (EY) en Luxemburgo, todas ellas parte de las firmas “Big Four” del mundo.
ESPERON plantea un modelo donde la educación no es solo un proyecto personal, sino una herramienta de transformación para el país.
España se consolida así como un puente estratégico entre Ecuador y Europa, en un contexto donde la inversión española en el país ha crecido significativamente en la última década. La formación bajo estándares europeos permite a los profesionales ecuatorianos integrarse en empresas internacionales, liderar proyectos binacionales y elevar los niveles de competitividad en sectores clave.

