Una nueva forma de medir el crecimiento infantil revoluciona la salud pediátrica en América Latina

Una nueva forma de medir el crecimiento infantil revoluciona la salud pediátrica en América Latina

La forma en que se evalúa el crecimiento infantil está cambiando. Expertos internacionales en nutrición pediátrica presentan el concepto «crecimiento de calidad”, que busca ir más allá de los indicadores tradicionales como la estatura y el peso, para ofrecer una visión más completa del bienestar de niños y adolescentes.

La propuesta la presentó Abbott durante la 13ª Conferencia Internacional sobre Nutrición y Crecimiento (N&G), celebrada en Praga. La iniciativa, impulsada por un panel multidisciplinario, plantea que el crecimiento saludable debe entenderse como un proceso proporcional, con una adecuada composición corporal desde la infancia hasta la adultez.

Este nuevo enfoque cobra especial relevancia en contextos como el ecuatoriano, donde la malnutrición infantil continúa siendo un desafío significativo. Actualmente, el 20,1 % de los niños menores de dos años presenta problemas de nutrición, una situación que afecta principalmente a comunidades rurales e indígenas. A ello se suma una creciente preocupación por el sobrepeso infantil, que ya alcanza al 9,4 % de los menores, evidenciando una compleja doble carga nutricional.

El Dr. Omar Rodríguez, director médico del negocio de nutrición de Abbott en Ecuador, dice que con esta nueva forma de medir el crecimiento, esperan brindar mayor claridad tanto a padres como a profesionales de la salud. “El crecimiento no se reduce solo al tamaño. Se trata de que los niños desarrollen una estructura ósea sólida, una musculatura saludable y que experimenten un progreso constante en altura y peso. Estas nuevas recomendaciones pueden ayudar a los padres a detectar problemas de manera temprana y que los niños con retraso en el crecimiento reciban la nutrición y los cuidados que necesitan”, dijo.

Crecimiento de calidad: Más allá del peso y la talla

Los especialistas de Abbott advierten que centrarse únicamente en el peso y la altura puede ocultar problemas importantes en el desarrollo. Por ello, proponen incorporar nuevos factores de evaluación, como la composición corporal, la evolución del crecimiento a lo largo del tiempo y el papel fundamental de una nutrición adecuada. Este cambio de enfoque permitiría detectar de manera más temprana posibles alteraciones y mejorar la toma de decisiones tanto en el ámbito médico como familiar.

Además del impacto en la salud individual, los expertos destacaron que mejorar la nutrición infantil tiene efectos positivos a nivel social y económico. Datos recientes muestran que el uso de soluciones nutricionales pediátricas puede incrementar significativamente la recuperación de retrasos en el crecimiento, reducir enfermedades y disminuir el ausentismo escolar. Asimismo, se registran mejoras en la productividad de los cuidadores y una reducción considerable en los costos para los sistemas de salud y las familias.

El análisis también subraya la importancia de no descuidar la nutrición durante la adolescencia, una etapa clave en la que se producen cambios físicos determinantes. Estudios en jóvenes, de entre 10 y 19 años, revelan que una intervención nutricional adecuada puede mejorar el peso, aumentar la masa muscular y contribuir al crecimiento en estatura.

A nivel global, la malnutrición afecta a una de cada tres personas, y América Latina no es la excepción. La región enfrenta simultáneamente problemas de desnutrición y aumento del sobrepeso, lo que repercute en el desarrollo físico, cognitivo y en la salud a largo plazo de millones de niños.

Frente a este panorama, el concepto de crecimiento de calidad se posiciona como una herramienta clave para transformar la manera en que se aborda la nutrición infantil. Al integrar ciencia, datos y una visión más amplia del desarrollo, esta nueva definición podría marcar un antes y un después en las políticas de salud pública y en la forma en que las familias entienden el crecimiento de sus hijos.