Viejos Malditos tiene como protagonista a una gatita callejera

Viejos Malditos tiene como protagonista a una gatita callejera

Esta es la historia de un gato que no es gato: es una gata, madre de cuatro crías que emergieron, como tortugas ninjas diminutas, de una alcantarilla en Manta. En medio del calor sofocante y el ruido de la ciudad, su vida parecía destinada a un futuro incierto. Pero la historia cambió de rumbo: La madre felina y sus pequeños fueron rescatados y llevados a un refugio llamado Segunda Oportunidad, en Amaguaña, donde fue bautizada como Rebeca.

Nadie imaginaba entonces que esa gata, con su porte esquivo y sus cualidades particulares, sería elegida para protagonizar un hito en el cine. Rebeca se transformó en Simón, el coprotagonista de Viejos Malditos, el primer largometraje escrito y dirigido por Xavier Chávez que, por primera vez en Ecuador y en Latinoamérica, se atreve a dar a un gato un lugar central en la gran pantalla.

El camino para encontrarlo fue tan errático como el andar de un felino callejero. Desde Argentina, el actor y entrenador de animales Walter Donado —reconocido por la nominada al Oscar Relatos Salvajes— había preparado gatos entrenados para el rodaje. Pero la pandemia cerró fronteras y puertas.

Fue entonces cuando Donado sugirió un giro inesperado: contar con varios gatos similares para dar vida al personaje. Un casting y el azar hicieron el resto: Rebeca, aquella gata rescatada en Manta, se convirtió en Simón. Y sus propias crías, como ecos de su historia, fueron sus “dobles” en escenas específicas.

Así nació un coprotagonista inusual, cargado de simbolismo y vida propia, que comparte la pantalla grande con el actor Jaime Bonelli en su última interpretación. Bonelli partió en 2024, sin alcanzar a ver la película terminada, dejando en el cine ecuatoriano un legado conmovedor.

Para Chávez, Viejos Malditos no es solo cine: es memoria. Un homenaje íntimo a sus abuelos y también a quienes, en la vejez, son relegados a las sombras de la indiferencia. El gato y el hombre dialogan en silencio, entre drama, humor negro, ternura, desobediencia, miradas que acarician, silencios que gritan y suspenso, revelando que la fragilidad y la rebeldía pueden encontrarse en el mismo cuadro.

Este 6 de noviembre, las salas de cine del Ecuador abrirán sus puertas a una historia nacida de una alcantarilla, de un refugio y de un duelo personal, para transformarse en arte. Allí, entre maullidos, recuerdos, sustos y risas quebradas, Viejos Malditos comenzará a escribir su leyenda.