“Un hábitat para Sisa” comenzó a tomar forma
Después de cuatro meses de iniciada la campaña «Un hábitat para Sisa», una cría de oso andino rescatada, el Zoológico de Quito comenzó las obras de edificación. Es un proyecto que se desarrolla en una de las quebradas que forman parte del remanente de bosque seco donde se encuentra el zoológico, dentro de un área de aproximadamente 3.000 metros cuadrados.
Martín Bustamante, director ejecutivo del Zoológico de Quito, destacó que esta construcción fue un objetivo trazado desde hace años por este centro de rescate, porque siempre hubo un sueño de que esa zona “tenía que ser la quebrada de los osos”. Además, explicó que el concepto esencial del lugar es el de “un espacio para reconectar a los animales con la
naturaleza. Quizás no a los humanos, porque va a ser un espacio donde vamos a priorizar esa otra conexión”.
Para celebrar este hecho especial en la historia del QuitoZoo, sus principales representantes compartieron con la comunidad, autoridades municipales y aliados institucionales un acto conmemorativo de inicio de construcción.
También se efectuó un reconocimiento público al Jardín Botánico de Quito, para agradecer la donación de la taquilla recaudada durante una temporada de Bosque de Luz dedicada a “Un hábitat para Sisa”, en febrero de este año. Alrededor de 1.000 personas y 20 empresas e instituciones también colaboraron con aportes económicos a esta causa, y a través de donaciones de espacios de difusión o de materiales para la construcción.
“Cuando se juntan manos y se suman voluntades, las cosas siempre salen mejor. Y este es un ejemplo exitoso”, manifestó Carolina Jijón, directora ejecutiva del Jardín Botánico de Quito. Ella destacó, además, que el apoyo colectivo para Sisa permite “renovar la esperanza para esta osita”.
Un recorrido por la nueva casa de Sisa

Los invitados especiales realizaron un recorrido por el terreno que se convertirá en el refugio permanente de Sisa, para colocar piedras que simbolizan el comienzo de la materialización de un sueño colectivo.
“Desde que llegó Sisa, yo soñaba con que tenga un lugar más amplio”, dijo Heidi Cabezas, zoocuidadora de la osezna. Ella no ocultó su emoción de que la construcción del hábitat está en marcha porque le ve crecer día a día y sabe que en su nuevo hábitat podrá continuar con su desarrollo. “Les agradezco a todos por sumarse a esos corazones”, añadió.
Cada asistente también recibió recuerdos especiales de parte del equipo del QuitoZoo, como medallas de arcilla, elaboradas por el equipo de Educación, con diseños de plantas nativas que crecen en la quebrada. También se distribuyó una historia ilustrada sobre la historia de Sisa, impresa en un formato especial.
“Para nosotros era importante dar inicio a la construcción de este refugio, en compañía de representantes de la sociedad que hicieron posible que este sueño se cumpla”, expresó Gabriela Arévalo, directora de Educación para la Conservación del Zoológico de Quito.
Un terreno con flora y fauna nativa

A lo largo de las pendientes que conforman el terreno de 3.000 metros cuadrados que se convertirá en el refugio de Sisa, se despliegan diferentes especies de plantas como agave, penco, moradilla, iso, llantén, tuna de San Antonio, salvia, bromelias, entre otras que conforman un total de 47 variedades, incluyendo árboles como algarrobo y cholán. Esta vegetación también crece en bosques donde habitan los osos en vida silvestre, por lo que Sisa crecerá en un entorno muy similar al hábitat donde nació.
En cuanto a la fauna, la quebrada es principalmente escenario de vuelo de 39 especies identificadas de aves, como mirlo grandes, sinsontes tropicales, quilicos, tangaras, gallinazos, halcones de Harris, colibríes, entre otros. Además, la zona es hábitat de zarigüeyas, guagsas y serpientes, como la falsa coral.
La infraestructura del recinto contará con cuartos de noche, cuerpos de agua, tarimas, cuevas y, en general, zonas que le permitirán a Sisa asomarse o esconderse, trepar, explorar o descansar, es decir, comportamientos naturales de su especie.

